7101, Puerto Ayacucho 7101, Amazonas, Venezuela
Cuando hablamos de la ronología venezolana, pocos nombres resuenan con la fuerza artesanal y la pureza conceptual que encontramos en Shabono, la creación del maestro Nelson Méndez. No estamos ante un ron cualquiera, sino ante una obra líquida que encapsula décadas de conocimiento, una geografía sagrada y un respeto casi ritualístico por la tradición. Al adentrarnos en su perfil, descubrimos que este destilado no busca simplemente complacer al paladar, sino transportar al bebedor a la esencia misma del trópico y la sabana venezolana.
Shabono se distingue por una premisa inquebrantable: la pureza como dogma. A diferencia de otras marcas que recurren a aditivos, azúcares y colorantes para estandarizar su producto, Nelson Méndez optó por un camino más difícil pero infinitamente más gratificante. Nos encontramos frente a un ron que prescinde de cualquier añadido externo, confiando únicamente en la química natural del aguardiente y la madera. Esto significa que el perfil aromático y gustativo que percibimos es un fiel reflejo del clima, la tierra de origen y la estiba seleccionada. Es, en esencia, una declaración de honestidad líquida, donde cada sorbo nos habla directamente del proceso sin intermediarios artificiales.
Al servir una copa de Shabono, notamos de inmediato una danza compleja de notas que rompen con los arquetipos dulces del ron comercial. En nariz, emerge un bosque seco: maderas nobles, cuero añejo, tabaco rubio y una sutileza ahumada que recuerda a los fogones de leña del llano. En boca, la textura es sedosa pero firme, un equilibrio casi quirúrgico entre el alcohol y los taninos. Descubrimos matices de fruta deshidratada, higo, chocolate amargo y un final seco, largo y especiado que invita a la reflexión. Esta no es una bebida para quienes buscan un trago edulcorado; es un ron de contemplación, diseñado para ser degustado en soledad o en buena compañía, acompañando una buena conversación o un tabaco de calidad.
La magia de esta etiqueta reside en la cuidadosa selección de barricas y en el microclima donde estas reposan. Nelson Méndez ha sabido aprovechar los contrastes térmicos de Venezuela, donde el calor extremo del día acelera la extracción de compuestos de la madera, mientras que las noches más frescas permiten una lenta oxigenación. Este baile térmico es clave para evitar que el roble domine el perfil, logrando una integración armónica.
No podemos limitar Shabono al vaso de degustación. Exploramos su potencial gastronómico y descubrimos un aliado excepcional para la cocina criolla. Su carácter seco y especiado corta la grasa de un queso de mano artesanal o un cochino frito a la perfección. También marida de forma sublime con chocolate oscuro de origen venezolano, especialmente aquellos con alto porcentaje de cacao y notas cítricas. Para los más audaces, recomendamos usarlo en coctelería de autor, sustituyendo el whisky en un clásico Old Fashioned, donde su perfil amaderado y sin azúcar añadido crea una versión más terrosa y compleja. Shabono no es solo un ron; es un testimonio de que en Venezuela, el arte de la destilación puede alcanzar cotas de excelencia minimalista. Es la prueba de que menos, cuando se hace con ciencia y pasión, es infinitamente más.
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